viernes, 7 de diciembre de 2018

MÁLAGA


 Un trovador... Haciendo sonar las notas en su guitarra cansada... de cuerdas vagas. Un hombre errante, que a pesar de ser gran músico, ha sido... es, cualquier cosa, menos una gran estrella.


Las palmeras.... bailando al son de la música emitida por las cuerdas errantes de aquella guitarra española que hoy acariciaba aquel músico. Y de fondo ese barco, imitando a los navíos piratas ya extintos...  cargado de magia, que atravesaba la mar tranquila, como una brizna de paja en un plato de aceite... deslizándose grácilmente por las apacibles aguas de nuestro entrañable muelle Esto es Málaga Quien la conozca que la compre, y seguro que el que la conoce la compra.

Luego sus olores Hasta el rocío de los cálidos atardeceres huele a jazmines Y el comienzo de la noche a espetos y marisma. Es por todo ello que quien viene la hace suya La hace su Málaga y nunca más la puede olvidar. El que estuvo aquí y tiene que partir, lo hace con el corazón llorando a lágrimas vivas, y la lleva por siempre alojada en su alma.

También están sus gentes que siempre te hablan de tú por mayor que seas o por respeto que inspires. Pero son tan generosos que nada más conocerte, te hacen su amigo y si te entregas algo, te convierten en su hermano de por vida.

Por ello los malagueños nos sentimos orgullosos de nuestra Málaga. Y a veces, cuando quien no la conoce la critica, lo miramos por encima del hombro y pensamos: Este malange no sospecha lo cerquita que estamos del cielo los malagueños .

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